El sacerdote español, que vive desde hace 25 años en Ecuador y dirige la Pastoral Social de la provincia de Esmeraldas, habló con RAYA sobre la crisis binacional, la política de seguridad de Daniel Noboa y la estigmatización de poblaciones pobres, afros, indígenas y campesinos en la frontera colombo-ecuatoriana. Denuncia el colapso del Estado y el auge de políticas de seguridad que, según él, han causado varios falsos positivos y violaciones a los derechos humanos.
El cura José Antonio Maeso parece un mochilero de otras décadas y no el director de la Pastoral Social en la provincia de Esmeraldas, la región selvática y fronteriza del noroccidente ecuatoriano que limita con Tumaco. Cabello largo y canoso, barba abundante, kufiya palestina y un inconfundible sombrero aguadeño: Maeso lleva veinticinco años en Ecuador, donde ha trabajado con algunas de las comunidades más marginadas del país, como los indígenas de las selvas del Pacífico y los presos en las cárceles, lo que le valió el apodo de “El Cura Pandillero” en la prensa de su país natal.
Nos cruzamos con él durante el encuentro de pastoral fronteriza en Tulcán (Ecuador), evento al que RAYA fue invitada por la Pastoral Social de Ipiales, donde concurrieron los obispos de la frontera de Colombia y Ecuador para analizar la crisis diplomática causada por Daniel Noboa con la imposición unilateral de aranceles. Los obispos y sacerdotes hicieron un “llamado a las autoridades nacionales de ambos países a tender puentes para fortalecer los lazos históricos de amistad social, fraternidad, entendimiento y cooperación para el bien común de las dos naciones”.

Maeso durante el encuentro binacional de obispos y sacerdotes en Tulcán, Ecuador
Maeso, una voz clave durante el encuentro, recordó sus episodios como mediador con los pandilleros presos en varias de las crisis de rehenes que ha habido en los últimos años en las cárceles del Ecuador al tiempo que analizó la grave situación de seguridad que vive el país y cuestionó la persecución política que, según él, el actual gobierno ejerce contra los partidos de oposición.
RAYA: El presidente colombiano Gustavo Petro aseguró que las autoridades del Ecuador preparan un escenario bélico y un ataque de falsa bandera para justificar una guerra en la frontera. ¿Qué opina de esto?
JOSÉ ANTONIO MAESO: Creo que sería un error político y social, de unas consecuencias humanitarias y diplomáticas grandísimas. No debemos caer en estas narrativas en las que nos confrontan, que favorecen partidarios políticos de uno y otro sector. Mientras desde las comunidades se está buscando fortalecer, en medio de esta crisis, la hermandad, no entiendo por qué desde la política se forma la discrepancia. Se olvidan de que son comunidades hermanas, que tienen familia de lado y lado, que siempre han tenido una simbiosis, una vida en común que, sí se rompe, tiene grandes afectaciones económicas, como estamos viendo, grandes afectaciones políticas y, sin duda, emocionales en las comunidades que viven la ruptura. También tengo que decir que esta crisis lo único que está favoreciendo son las economías ilegales: está fortaleciendo los pasos ilegales, está fortaleciendo la gobernanza criminal, porque la gente sigue viviendo del comercio, pero con muchos mayores riesgos. El comercio formal está teniendo pérdidas de muchos miles de millones diarios.
RAYA: El argumento del presidente Daniel Noboa es que la culpa de lo que pasa en Ecuador la tiene el presidente Petro, pero los narcos llevan operando en Ecuador desde mucho antes de que en Colombia hubiera un gobierno de izquierda…
JOSÉ ANTONIO MAESO: Son narrativas políticas que tienen fines electorales, yo no creo que sean reales. Se obvia la realidad del conflicto y de lo que está sucediendo. Cuando tenemos políticas del miedo vivimos mucho de la inmediatez y de los discursos que nos venden de salvación inmediata, aunque no tengan una profundidad grande, son dinámicas populistas que entorpecen y confunden la realidad. Hace falta un análisis profundo de todo lo que ha ocurrido en la frontera desde 2019 hasta ahora, no es un fenómeno que ocurre ahora, yo creo que hay que ver cómo son las políticas y las narrativas del gobierno ecuatoriano: primero los enemigos fueron las personas privadas de la libertad en las cárceles, después fueron los afros y los empobrecidos de los barrios urbanos marginales, luego fueron los indígenas y ahora son los colombianos. ¿No le suena a usted que esto es una narrativa como de libro? Se busca eximir de responsabilidad al Estado.
RAYA: ¿Cuál es esa responsabilidad que no está asumiendo Noboa?
JOSÉ ANTONIO MAESO: Yo creo que la responsabilidad del Estado es proveer seguridad y protección, que no es una política securitista: la protección pasa por la educación, pasa por la salud, pasa por el control efectivo de las fronteras, porque no estén cooptadas las instituciones públicas por la corrupción y las redes delincuenciales, pasa por promover el desarrollo humano integral de las comunidades, pasa por el cuidado del medio ambiente y la soberanía alimentaria. No se puede simplemente echar la culpa a los narcos, los narcos no somos todos, ni son colombianos. El problema lo tenemos en Ecuador, en nuestro país. la droga transita por nuestros puertos, por nuestras carreteras y nuestros aeropuertos, ¿y esos están en manos de quién? Del Estado ecuatoriano. Yo no me niego a que haya un control del Estado, pero no con políticas securitistas que le echan la culpa a otros, hay que asumir cuáles son las raíces estructurales del problema. es muy fácil echar la culpa al otro en lugar de asumir nuestras responsabilidades.
RAYA: Usted ha dicho que esa política de seguridad ha derivado en varios casos de lo que se conoce como “falsos positivos”, ¿cuáles son?
JOSÉ ANTONIO MAESO: El caso emblemático es el de los cuatro de Guayaquil, una desaparición forzada que hizo el Ejército ecuatoriano. Esa ya está probada, las demás son presuntas desapariciones forzadas en la provincia de Esmeraldas, que son de gente que no tiene nada que ver con el narcotráfico, o en todo caso habría que demostrarlo. Lo mismo pasó cuando detuvieron a algunos indígenas Chachis en el río Telembí. Se dijo que pertenecían a las disidencias colombianas del Frente Oliver Sinisterra, hoy en día están libres porque no tenían nada que ver. Sabemos lo que ocurrió en Sucumbíos con el bombardeo, así como otros cientos de casos acá en Ecuador aún sin esclarecer, en los que, presuntamente, no hay claridad de que sean personas que hayan cometido delitos. Son respuestas rápidas para mostrar resultados rápidos, pero que no tienen ninguna congruencia jurídica. Incluso debería observarse el caso de un mercenario estadounidense que días antes de las elecciones hizo una gran incursión en la ciudad de Durán detuvo a mucha gente y al día siguiente todos estaban fuera porque ninguno había cometido ningún delito. Se montan escenarios para justificar acciones represivas.
RAYA: Profundicemos en lo del mercenario, ¿un norteamericano hizo un operativo falso?
JOSÉ ANTONIO MAESO: Fue el famoso Erik Prince, el dueño de la compañía de seguridad privada BlackWater [multada y sancionada en EE. UU por vender armas ilegalmente a gobiernos autoritarios]. Presuntamente detuvieron a un montón de delincuentes y al otro día todos estaban libres porque, presuntamente, ninguno era delincuente. Y dicen que, según se bajaban los presuntos delincuentes, se iban saludando con el personal, después se hizo el teatro y salieron. Lo hicieron días antes de las elecciones.
RAYA_ ¿Quién contrató a Erik Prince? ¿Por qué opera libremente en un país que no es el suyo?
JOSÉ ANTONIO MAESO: Bueno, libremente no. Él opera en conjunto con las fuerzas del Estado ecuatoriano. Es un asesor, supuestamente, para ciertas operaciones del Estado ecuatoriano.
RAYA: Entonces, según lo que usted plantea, ¿se trató de una operación funcional a la imagen del presidente Noboa antes de su reelección?
JOSÉ ANTONIO MAESO: Usted lo ha dicho. Yo creo que es una consecuencia clara. Ese es el gran problema, muchas de las acciones son para justificar porque ¿si no tenemos una guerra cómo justificamos el aumento en el 3% del IVA para gastar en seguridad? ¿Si hay una presión tan grande cómo justificamos que haya crecido el número de homicidios? Ecuador fue el país más violento de latinoamérica en 2025, entonces, ¿qué resultado está teniendo esa política? Ahora se han incrementado las tasas de homicidio entre niños y adolescentes, se teme un efecto rebote, que la violencia subirá ante la presión, y también un efecto de contaminación, porque la gente está saliendo hacia lugares más seguros como las zonas rurales, pero que ahora se están convirtiendo en lugares inseguros bajo la gobernanza criminal.
RAYA; El Movimiento Construye y la Revolución Ciudadana han denunciado una abierta persecución política a la oposición por parte del presidente Noboa, ¿cómo lo valoran ustedes?
JOSÉ ANTONIO MAESO: Es una cosa muy curiosa. Uno hace cálculos y se eliminan partidos políticos, se cambian las fechas electorales y no hay espacios para que esos partidos puedan volver a inscribir listas. A los de Revolución Ciudadana no les da el tiempo por la sanción de nueve meses y justo se han adelantado las elecciones. Pero la dinámica que Noboa está siguiendo se puede ir en contra suya, esta persecución no es nueva y la ha habido en otros gobiernos, y eso le puede rebotar a él: el caso de los cuatro de Guayaquil, las masacres, todos los problemas que hay en las cárceles… Una política de persecución es como un efecto boomerang: si escupes al cielo te cae encima.
RAYA: Cuénteme ese episodio en el que usted fue mediador para liberar a varios rehenes tras un amotinamiento en varias cárceles de Ecuador en 2024
JOSÉ ANTONIO MAESO: Esto tuvo una gran repercusión mediática. Existía una voluntad política por parte del gobernador de Esmeraldas de una liberación pacífica y una solución respetando los derechos humanos, como lo dijo el presidente Noboa en su momento. Entonces nosotros, ante la petición del Estado como de los líderes de la cárcel, entramos a los diálogos. Fueron cinco días duros, con altos y bajos, incluso hubo un momento en que los líderes que estaban en contacto con los de las otras cárceles ofrecieron pacificar las cárceles con la condición de que la iglesia fuera y ellos se rendían. La respuesta del Estado fue no, que ellos lo iban a hacer a su manera, fui testigo de cómo en la cárcel de Esmeralda todos los presos estaban sentados en el suelo con las manos atrás, fue una rendición, no tuvieron que emplear violencia para hacer las requisas. Pero a medida que pasaban las horas vimos maltratos y golpes, entonces tanto monseñor Antonio Crameri, el obispo de la provincia de Esmeraldas, como mi persona, hicimos alusión a lo que había dicho en público el presidente Noboa: que había que mantener el respeto a los derechos humanos. Luego apareció una persona muerta, presuntamente con signos de violencia, y se empezó a investigar. Monseñor Crameri hizo una denuncia pública ante el presidente y el gobernador, luego hubo una gran persecución contra monseñor, como diciendo que él estaba a favor de los criminales, pero es el mismo juego, cuando se liberaron a los rehenes todos aplaudían a monseñor, al día siguiente cuando denunció una presunta ejecución extrajudicial entonces él era el villano. La justicia es igual y debemos preservar los derechos humanos y la dignidad de la persona para que no se vulnere en ningún caso.
RAYA: ¿Teme por su vida al denunciar estos temas?
JOSÉ ANTONIO MAESO: Yo creo que la verdad nos hace libres y la mentira nos hace cómplices. Nosotros buscamos contribuir al bien común de nuestras comunidades. Nuestra vida está en manos de Dios, no en las manos de los políticos o de los Grupos Armados Organizados. Ciertamente ellos pueden argumentar que uno se mete en política para ganar millas y que lo manden de vacaciones a su tierra, pero no pueden silenciar nuestra conciencia. Dentro de un tiempo cuando se pregunten ¿dónde estuvo la iglesia? ¿Dónde estuvo su voz?, podremos decir que estuvo con la gente: nuestra iglesia estuvo del lado de aquellos que eran perseguidos.
Por: Camilo Alzate González
.gif)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comente