
Según The Washington Post, nuevos modelos científicos advierten que el fenómeno podría convertirse en uno de los más intensos desde el siglo XIX, con impactos severos en Ecuador, América Latina y el planeta.
Las proyecciones climáticas globales encendieron una nueva alarma internacional: el fenómeno de El Niño podría evolucionar en los próximos meses hacia uno de los eventos más extremos jamás registrados, con temperaturas oceánicas capaces de rivalizar o incluso superar los históricos episodios de 1877 y 2015.
Según The Washington Post, los más recientes datos del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos de Medio Alcance (ECMWF), las aguas del Pacífico ecuatorial central podrían alcanzar hasta 3 grados centígrados por encima de lo normal a octubre de 2026, cruzando el umbral de un posible “súper El Niño”.
De confirmarse, el fenómeno no solo alteraría patrones climáticos a escala planetaria, sino que podría desencadenar sequías, inundaciones, crisis alimentarias, olas de calor y afectaciones económicas de gran magnitud.
Expertos internacionales señalan que la confianza científica sobre la intensidad del evento aumentaron significativamente.
Paul Roundy, profesor de ciencias atmosféricas de la Universidad Estatal de Nueva York, advirtió que el mundo podría enfrentar el evento de El Niño más poderoso desde finales del siglo XIX, impulsado por anomalías oceánicas excepcionales y patrones atmosféricos poco comunes.
Uno de los factores que aceleró este proceso fue la formación de un raro patrón de ciclones triples en el Pacífico, que generó una explosión de vientos capaz de movilizar enormes masas de agua cálida bajo la superficie marina, con temperaturas de hasta 7 grados centígrados sobre el promedio.
¿Qué pasará en Ecuador?
Para Ecuador y Perú, las previsiones son especialmente sensibles.
Los modelos climáticos anticipan un aumento considerable en el riesgo de lluvias extremas, inundaciones y desbordamientos, especialmente hacia finales de año y comienzos de 2027, lo que podría traducirse en graves impactos sobre infraestructura, agricultura, salud pública y seguridad alimentaria.
A nivel global, el fenómeno también podría reducir la actividad de huracanes en el Atlántico, alterar los monzones en Asia, profundizar sequías en regiones tropicales y disparar nuevas olas de calor en América del Sur, Europa, África y Estados Unidos.
Los científicos advierten además que el calor liberado por El Niño podría impulsar nuevos récords de temperatura global, elevando significativamente las probabilidades de que 2027 se convierta en el año más cálido jamás documentado.
Con una probabilidad cercana al 100% de consolidación hacia octubre, el posible súper El Niño ya se perfila como uno de los eventos climáticos más vigilados del planeta, mientras gobiernos, sectores productivos y organismos internacionales observan con creciente preocupación un fenómeno que podría redefinir el equilibrio climático mundial.
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