
Progen y Astrobryxa han construido una defensa que apunta a la inoperancia de Celec como la verdadera causa del fracaso de los proyectos eléctricos Quevedo y El Salitral.
El litigio federal en la Corte del Distrito Medio de Florida entre la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) y Progen Industries por los fallidos contratos eléctricos durante la emergencia eléctrica en 2024 ha dado un giro de 180 grados.
Lo que comenzó como una demanda por un fraude de USD 110 millones durante la crisis energética de 2024, se ha transformado en una guerra de supuestas “tácticas de miedo”, correos electrónicos con advertencias y la destrucción de negocios internacionales.
Hoy, el foco no solo está sobre los motores usados y pintados de Progen, sino sobre el accionar de los abogados de la estatal ecuatoriana, a quienes la subcontratista Astrobryxa S.A. acusa de haber dinamitado un contrato de 19,4 millones de euros en España mediante una campaña de intimidación.
“Su cooperación será tomada en cuenta“
La pieza central de esta nueva escalada judicial es un correo electrónico enviado el 18 de marzo de 2026. Daniel Pulecio-Boek, socio de la firma Greenberg Traurig y abogado principal de Celec, remitió un mensaje a Edgar Manrique, a quien Astrobryxa había identificado como testigo en el proceso.
El texto, citado textualmente en los documentos de la contrademanda de Astrobryxa, no deja lugar a interpretaciones: “Estamos considerando reclamaciones por transferencia fraudulenta contra cualquiera que haya recibido fondos en relación con el fraude contra Celec. Su cooperación en este asunto será tomada en cuenta”.
Para Astrobryxa, este mensaje no fue una simple solicitud de información, sino una “táctica de miedo” diseñada para amedrentar a socios comerciales y testigos, implicándolos prematuramente en una actividad criminal.
Según la defensa de la contratista, Celec utilizó este correo para “asustar” a cualquier persona vinculada a los proyectos El Salitral y Quevedo, sugiriendo que, si no ayudaban a la estatal a “destruir” a Astrobryxa, ellos mismos serían los próximos demandados.
Efecto dominó
Las consecuencias de lo que Astrobryxa califica como una “campaña de difamación” ya se sienten. La empresa ecuatoriana detalla en su reconvención presentada el 16 de junio de 2026 que la difusión de estas acusaciones y el tono de los correos de Celec provocaron la caída de un negocio vital.
Astrobryxa había suscrito un contrato con una firma española para la remodelación de 52 propiedades en España, un proyecto valorado en aproximadamente 19,4 millones de euros. Sin embargo, al estallar el escándalo en los medios ecuatorianos y circular las advertencias legales de Celec, la firma europea decidió cortar vínculos de inmediato.
El documento judicial señala que “la firma española vio la cobertura mediática, incluyendo la relacionada con el correo electrónico, y terminó el contrato debido a la prensa negativa“.
La cronología de una debacle legal
Para entender esta realidad, es necesario repasar la línea de tiempo de un proceso que Celec inició alegando que fue víctima de una “empresa criminal” (Progen).
Así, el 12 de diciembre de 2025, Celec presenta la demanda inicial. Acusa a Progen, sus directivos y a la subcontratista Astrobryxa de violar la Ley RICO (crimen organizado). Alega que los demandados “formaron una empresa criminal que aprovechó una crisis nacional para malversar casi USD 110 millones”.
El 23 de febrero de 2026, Progen responde con una contrademanda. Sostiene que ellos son las víctimas de un “sabotaje político” y que Celec utilizó a la empresa como un “chivo expiatorio” para ocultar la mala gestión de la crisis eléctrica por parte del gobierno.
Luego, el 18 de marzo de 2026, Celec envía el supuesto polémico correo de advertencia a los testigos de Astrobryxa.
Pese a ello, el 3 de abril de 2026, Celec presenta un reporte financiero ante el juez William Jung. Según el Regions Bank, la cuenta de Progen que recibió los USD 110 millones registra un saldo de 0 dólares para enero de 2026. La Corporación denuncia que los fondos fueron drenados para “lujos personales, tarjetas American Express y manutención infantil” de los directivos.
Posteriormente, el 2 de junio de 2026, Celec formaliza una demanda enmendada, endureciendo los cargos y añadiendo detalles sobre las transferencias de fondos. Y, finalmente, el 16 de junio, Astrobryxa y Progen presentan sus respuestas finales a la demanda enmendada. Es aquí donde Astrobryxa lanza su ataque por difamación e interferencia en relaciones comerciales debido a la pérdida del contrato en España.
Sabotaje y negligencia estatal
Tanto Progen como Astrobryxa han construido una defensa que apunta a la inoperancia de Celec como la verdadera causa del fracaso de los proyectos Quevedo y El Salitral. Astrobryxa sostiene que Celec “ocultó deliberadamente un estudio de suelos de junio de 2024” que advertía que el terreno en El Salitral era insuficiente para soportar los motores, lo que obligó a realizar mejoras estructurales costosas que luego Celec atribuyó falsamente como retrasos del contratista.
Por su parte, Progen defiende la calidad de su equipo, desmintiendo que se trate de “chatarra”.
Sobre el polémico término de “cero horas de uso” en el contrato, Progen argumenta que en la industria esto “no significa ‘nuevo de fábrica’, sino generadores que han sido repotenciados o reconstruidos”. Aseguran que Celec conocía esta condición desde antes de firmar el contrato.
Incluso, Progen ha introducido elementos de negligencia casi cómicos en el expediente. Alegan que cuando enviaron una delegación técnica a Florida para inspeccionar la maquinaria, los funcionarios ecuatorianos “parecían más interesados en que los directivos de Progen los llevaran a Disney World y a centros comerciales que en inspeccionar los generadores“.
Demandados
A pesar de que ambos enfrentan a Celec, Progen y Astrobryxa no son aliados.
Progen ha declarado ser “víctima de un entramado de corrupción” liderado por sus propios socios locales. Acusan directamente a Karla Saud Calero y José Walther Manrique (principales de Astrobryxa) de haber “falsificado firmas digitales de ejecutivos estadounidenses” y presentado certificados de experiencia falsos en la licitación sin el conocimiento de Progen.
Mientras el proceso avanza en las cortes de EE.UU., Celec insiste en la imposición de un “fideicomiso constructivo” sobre los bienes de Progen.
La estatal busca que el juez reconozca que Progen solo posee los activos “en nombre” de Ecuador debido al fraude cometido.
Sin embargo, con las cuentas bancarias en cero y los fondos dispersos en una red de transferencias que incluyen pagos a exfuncionarios como José David Trujillo, la recuperación del dinero parece una tarea titánica.
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