
El Concejo Cantonal de Guayaquil rechazó el pedido de remoción de Aquiles Alvarez y ratificó su permanencia en la Alcaldía hasta 2027. Con 11 votos a favor, los ediles acogieron un informe que concluyó que no existen causales legales para su destitución y que la administración municipal mantiene su operatividad mediante la subrogación vigente.
En una sesión extraordinaria, el Concejo Cantonal de Guayaquil resolvió este 26 de junio de 2026 negar la remoción del alcalde Aquiles Alvarez, garantizando su permanencia en el cargo hasta mayo de 2027. La decisión se tomó tras acoger un informe de la Comisión de Mesa que determinó que no se configuraron las causales legales para su destitución, a pesar de su actual situación de reclusión.
La resolución fue aprobada con una amplia mayoría de 11 votos a favor y tres en contra. La sesión fue presidida por la concejala de la Revolución Ciudadana, Emily Vera, luego de que la alcaldesa subrogante, Tatiana Coronel, se excusara de dirigir el debate para evitar conflictos de interés y dar cumplimiento a la normativa constitucional.
Durante la diligencia, se dio lectura íntegra al informe elaborado por la Comisión de Mesa, Excusas y Calificaciones, integrada por los ediles Arturo Escala, Ana Fuentes y Terry Álvarez. El documento concluyó que, si bien el alcalde ha estado ausente por más de tres días debido a su detención, dicha ausencia se considera justificada por su situación jurídica y política, además de que el Municipio cuenta con una subrogación legal vigente.
Argumentos de la defensa y de la Comisión
La Comisión enfatizó que remover a Alvarez sin una sentencia ejecutoriada supondría una grave vulneración de sus derechos políticos protegidos por la Constitución y tratados internacionales como la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Por su parte, el abogado defensor del burgomaestre, David Norero, sostuvo que el proceso carecía de sustento jurídico y que el denunciante original, Hugo Córdova, ni siquiera compareció a la sesión ni presentó pruebas durante la etapa probatoria.
En contraste, las concejalas Ana Chóez, Cinthia García y Nelly Pullas consignaron los tres votos negativos, cuestionando duramente el informe. Chóez argumentó que la causal de remoción sí se configuró, pues las licencias del alcalde ya expiraron y Guayaquil no puede mantenerse bajo una “subrogación ad infinitum”. García añadió que la ciudad necesita un administrador plenamente habilitado y presente, señalando que la votación parecía estar “armada” de antemano.
Con esta resolución, el trámite de remoción queda oficialmente archivado. A pesar de los pedidos de auditoría por parte de la Contraloría y las críticas sobre la entrega tardía del informe a los ediles, la mayoría del Concejo ratificó que la operatividad institucional del Municipio está garantizada y que no existe una situación de acefalía en la administración cantonal.
Las voces a favor
El concejal Terry Álvarez, integrante de la Comisión de Mesa, aseguró que el cuerpo colegiado no podía cometer un “acto injusto” y subrayó que la decisión tomada no era meramente política, sino de carácter constitucional. En sintonía con esta postura, Arturo Escala rechazó de forma tajante las afirmaciones sobre una supuesta “acefalía” en el Municipio, defendiendo la plena legalidad de la gestión de la alcaldesa subrogante.
Por su parte, la concejala Blanca López argumentó que el proceso de remoción constituía un “juicio político” y recordó que Alvarez aún no cuenta con una sentencia ejecutoriada en su contra. López incluso introdujo en el pleno valoraciones de organismos internacionales que califican como inhumanas las actuales condiciones de reclusión del alcalde.
Asimismo, Soledad Diab calificó la ausencia del primer edil como “forzada” y producto de un caso de “fuerza mayor”, desestimando además las críticas sobre presuntas negociaciones previas al asegurar que la mesa legislativa no se presta para “votaciones arregladas”.
A este bloque se sumaron Ana Fuentes, quien tildó de improcedente la remoción por la falta de una condena firme, y Alfredo Bautista, quien insistió en que la ciudad no está abandonada y que los problemas actuales están siendo afrontados por la subrogante.
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