El facho Daniel Noboa presentó un balance optimista del primer trimestre de 2026. Destacó crecimiento económico, reducción del riesgo país y caída de muertes violentas. Sin embargo, analistas señalan que no abordó la crisis energética, marcada por apagones, ni la crisis sanitaria.
En una reciente alocución centrada en los resultados del primer trimestre de 2026,
Daniel Noboa presentó una visión optimista del país, calificando este periodo como el “año de la construcción” y destacando avances significativos en economía y seguridad.
Sin embargo, analistas y expertos advierten sobre una preocupante “desconexión con la realidad”, señalando que el mandatario omitió deliberadamente referirse a las crisis críticas que atraviesan los sectores de salud y energía.
El discurso oficial: ¿datos con dudas?
Noboa basó su intervención en indicadores cuantificables para demostrar que su gestión está dando frutos. Según el mandatario, las ventas en el país pasaron de USD 57.700 millones en 2025 a más de USD 63.200 millones en 2026, lo que representa un crecimiento del 9,4%.
Asimismo, destacó la reducción del riesgo país, que bajó de 1.630 puntos en marzo de 2025 a 416 puntos en la actualidad, y un crecimiento del 20% en el sector de la construcción. En materia de seguridad, el presidente afirmó que las muertes violentas se redujeron en un 14% durante el primer trimestre, atribuyendo este logro al estado de excepción y al trabajo de las fuerzas del orden.
Sin embargo, al referirse al monto destinado a obras, el presidente Daniel Noboa presentó una cifra que no coincide con los datos de ejecución presupuestaria. “Entre el primer trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026, se han destinado cerca de USD 500 millones a obras en todas las provincias”, afirmó.
Los registros del Ministerio de Economía y Finanzas evidencian una brecha entre lo planificado y lo efectivamente ejecutado. Para el primer trimestre de 2026 se asignaron USD 540,3 millones en inversión pública. No obstante, el gasto devengado —es decir, el realmente ejecutado— fue de USD 31,4 millones, equivalente al 5,81%.
En finanzas públicas, el indicador clave para evaluar la inversión no es la asignación presupuestaria, sino el devengado, ya que este refleja el uso real de los recursos.
El vacío energético: apagones y falta de planificación
Ahora a pesar del optimismo presidencial, el primer mandatario evitó hablar de dos temas fundamentales que afecta a la ciudadanía: la crisis sanitaria y los problemas energéticos.
Por ejemplo, expertos en el sector energético critican el silencio de Noboa respecto a los cortes de luz diarios que afectan al país. Darío Dávalos, analista de sectores estratégicos, advirtió que Ecuador enfrenta un escenario de “riesgo” asociado a la operación de la central Coca Codo Sinclair.
Explicó que cambios en la programación de control y seguimiento de la hidroeléctrica, sumados a condiciones climáticas como lluvias intensas, podrían generar acumulación de sedimentos y provocar la salida de operación de la planta.
“Si Coca Codo sale de operación, habría un impacto severo en la economía nacional”, indicó. En ese sentido, recordó que el país no cuenta actualmente con exportaciones de energía hacia Colombia, lo que limita su margen de maniobra.
El analista también señaló que una eventual reducción en la capacidad de generación eléctrica podría derivar en nuevos cortes de luz, en un escenario donde ya se registran interrupciones del servicio a nivel nacional.
Dávalos atribuyó parte de esta situación a una falta de cumplimiento de la planificación del sector eléctrico. Indicó que, según informes técnicos, no se habrían ejecutado obras prioritarias contempladas en el Plan Maestro de Electricidad, lo que habría llevado al sistema a un escenario de vulnerabilidad.
La crisis en el sistema de salud
El médico Carlos Cedeño cuestiona la narrativa del Gobierno sobre la situación del país y advierte que el sistema de salud pública enfrenta una crisis estructural que, según señala, no está siendo abordada en el discurso oficial. En su análisis, sostiene que la comunicación gubernamental prioriza indicadores como crecimiento económico, actividad comercial o reducción de homicidios, mientras relega problemáticas sociales clave.
“Sus datos son fríos y no significativos para hablar de ‘cambio’”, afirma Cedeño, quien considera que los indicadores deben reflejar impacto real en la población. En ese sentido, agrega que “ningún indicador de gobierno es efectivo mientras no cumpla con expresividad en la sociedad e impacto verdadero”. Agrega que:
“No debería leer libretos, más bien vivir la realidad”
Desde una perspectiva técnica, el médico describe un sistema de salud debilitado en sus componentes gubernamental, financiero y asistencial. Señala que esta situación se profundizó con recortes presupuestarios que, según datos oficiales citados en su análisis, alcanzan USD 1.249 millones en 2024 y USD 2.030 millones en 2025 dentro del Ministerio de Salud Pública.
Cedeño también cuestiona la reciente reestructuración del modelo de gestión sanitaria, que eliminó coordinaciones zonales y distritos para retornar a direcciones provinciales. Según indica, esta decisión guarda relación con dificultades en la atención en territorios específicos, incluyendo casos reportados en zonas como Taisha.
En relación con el talento humano, el médico critica las desvinculaciones de personal sanitario bajo criterios de eficiencia. “Despedir personal sanitario en nombre de la ‘eficiencia’ es un error enorme”, sostiene.
Detalla que el sistema ya enfrenta déficits estructurales, especialmente en enfermería, y que en zonas rurales existen menos de cinco médicos por cada 10.000 habitantes, lo que limita el acceso a servicios de salud. Además, advierte que hasta el 30% de la población no cuenta con cobertura adecuada.
El especialista señala que la reducción de personal puede generar efectos operativos adversos.
“Reducir personal aparenta eficiencia contable, pero genera ineficiencia clínica”, afirma, al advertir sobre posibles consecuencias como saturación de servicios, aumento de tiempos de espera y riesgos en la atención.
Como ejemplo de las condiciones del sistema, menciona la situación de pacientes con enfermedades renales que requieren terapia de sustitución. Señala que factores como la temperatura en áreas hospitalarias pueden incidir directamente en la eficacia de los tratamientos y en la seguridad de los pacientes, incluyendo el funcionamiento de los equipos médicos.
Finalmente, el médico concluye que el problema central no es el tamaño del personal, sino la gestión del sistema, marcada —según su análisis— por fallas logísticas, desabastecimiento y falta de criterios técnicos transparentes.
“La narrativa del Gobierno, centrada en ‘eficiencia técnica’, es débil frente a la evidencia estructural del propio sistema”, señala (…). El Gobierno nos engaña, utiliza una propaganda donde trata de justificar una narrativa que no existe”.