
La exfuncionaria Nicole Bermúdez, denunciante original del caso Triple A, reveló presuntas presiones de José Manuel de Oliveira y José Julio Neira para forzar la inclusión del delito de delincuencia organizada en la acusación contra el alcalde Aquiles Alvarez.
El juicio por el denominado caso Triple A volvió a revelar inconsistencias tras la difusión de detalles contenidos en el expediente judicial que sugieren que la denuncia original fue producto de una cadena de presiones políticas.
Según los testimonios y documentos del proceso, la denunciante Nicole Bermúdez no habría actuado por iniciativa propia, sino bajo la coacción de José Manuel de Oliveira, quien a su vez habría seguido órdenes superiores de José Julio Neira, actual secretario de Administración Pública.
Este proceso investiga una presunta red de comercialización y distribución ilegal de hidrocarburos que habría causado un perjuicio al Estado superior a los USD 61 millones. Entre los 15 procesados naturales y seis jurídicos destaca el alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, quien rindió su testimonio apenas este domingo 26 de julio de 2026.
El eslabón operativo: Oliveira sobre Bermúdez
Según la ampliación de versión rendida por Bermúdez el 20 de enero de 2025, el alcance a la denuncia que dio origen al caso no fue un producto de su investigación técnica como funcionaria de la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (ARCH), sino un documento armado por Oliveira. Bermúdez testificó que Oliveira le entregó borradores ya preparados, indicándole específicamente qué datos de despachos y cantidades debía incluir para que coincidieran con la tesis de la acusación.
“Como tercer punto, debo hacer mención al alcance presentado en este despacho en el mes de agosto del 2024 alcance en el que hacía mención a un delito como es Delincuencia Organizada, debo mencionar que este alcance no fue elaborado por mí, yo como funcionaria recibí la orden directa del aquel entonces funcionario del Ministerio de Energía y Minas el señor abogado Jose Manuel Oliveira quien ostenta el cargo de Coordinador Jurídico”, detalló Bermúdez.
La presión de Oliveira tenía como objetivo jurídico incorporar de manera forzada el delito de delincuencia organizada. Bermúdez afirmó que, aunque ella pudo realizar cambios menores en los textos, Oliveira le exigió la firma del documento bajo el argumento de que eran disposiciones superiores que ella debía cumplir como parte de su rol en la institución.
El testimonio de la exfuncionaria describe un proceso donde Oliveira le proporcionaba informes técnicos que ella no había elaborado pero que estaba obligada a validar con su firma.
Asimismo, en su declaración judicial, Bermúdez admitió que muchas de las inconsistencias en volúmenes de combustible reportadas originalmente no eran conclusiones propias, sino datos suministrados por la oficina jurídica de Oliveira para dar cuerpo a la denuncia por presunta comercialización ilícita.
“Debo mencionar que si yo hubiera considerado tal vez un delito como lo menciona el alcance de delincuencia organizada, pues lo más lógico era que la Unidad de Investigaciones de Delitos Energéticos e hidrocarburos, nos haya hecho conocer la investigación realizada con hecho y argumentos el cual le hubiera dado valor jurídico al alcance”, asegura en su versión ampliada.
Según su versión, la denuncia no contaba con el respaldo de una investigación concluyente de la unidad especializada de la Policía, sino que se basaba en datos presuntivos del SRI y despachos de Petroecuador.
“Existieron dos borradores el borrador que me fue entregado por el señor Jose Manuel Oliveira tenia acusaciones graves que incluso fue puesto en redes sociales, borrador al cual yo pude cambiar y puedo decir que ese fue el que yo firme el que fue presentado en esta Fiscalia, debo también mencionar que el hecho que yo denuncie fue un hecho presuntivo deinvestigación tributaria”, agregó.
El origen de la orden: Neira sobre Oliveira
Pero, según la declaración ampliada, Oliveira no fue el de la iniciativa. Nicole Bermúdez manifestó que Oliveira no actuaba por iniciativa propia, sino que justificaba sus exigencias alegando presiones directas de José Julio Neira.
Bermúdez relató en el expediente judicial que, en los momentos en que se le obligaba a firmar borradores de la denuncia con cargos agravados, Oliveira le reiteraba que se trataba de órdenes dadas por Neira. Para ese momento, Neira se desempeñaba como Secretario de Integridad Pública o Director de la Unidad de Análisis Financiero y Económico (UAFE).
Esta cadena de mando habría sido el motor para transformar una investigación técnica sobre volúmenes de combustible en una acusación penal por delincuencia organizada. De acuerdo con lo expuesto por la defensa de los procesados, Oliveira funcionaba simplemente como el ejecutor operativo de una estrategia diseñada desde la oficina de Neira.
“Jose Manuel Oliveira, quien ostenta el cargo de Coordinador Jurídico, me indico que este alcance debía de ser puesto en este despacho por presiones que se encontraba recibiendo del señor Jose Julio Neira, a lo que yo varias veces le solicite de donde sacaba las cantidades y despachos de los volúmenes que según se comercializaba estas estaciones de servicio, el señor Jose Manuel Oliveira insistía en que tenia que ponerse el alcance como ellos lo habían elaborado”, contó Bermúdez.
Ahora, a pesar de la gravedad de los señalamientos que constan en el proceso judicial, Neira no ha emitido pronunciamientos oficiales respecto a su presunta participación en la manipulación de la denuncia original. La única vez que Neira se refirió sobre este asunto fue una entrevista en 2024, donde calificó de “valiente” a Bermúdez por haber denunciado, antes de que ella revelara que lo hizo bajo coacción.
Para la defensa técnica del alcalde de Guayaquil, estas evidencias confirman que el Caso Triple A fue un proceso “armado” desde las altas esferas políticas.
Un caso “armado” bajo sospecha
Estas revelaciones sirvieron de base para que la defensa de Aquiles Alvarez califique al proceso como una estructura “armada” con fines políticos. El abogado Julio César Cueva señaló que, ante estas evidencias de coacción, el caso no solo está “caído”, sino “enterrado”.
La situación se torna más compleja debido a que Nicole Bermúdez se encuentra actualmente desaparecida y no asistió a la audiencia de juicio para ratificar estas presiones de manera presencial ante el Tribunal. Por su parte, José Manuel de Oliveira abandonó el país en mayo de 2026 y enfrenta otros procesos legales.
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