
El facho aseguró que el título de su esposa fue obtenido legalmente, pero estudiantes y ciudadanos mantienen cuestionamientos sobre los tiempos del proceso y el mensaje que deja para quienes cursan una carrera universitaria bajo los plazos regulares.
Nobis salió al frente de la controversia generada por el título universitario de su esposa, Lavinia Valbonesi, y defendió públicamente la legalidad del proceso académico con el que obtuvo su grado.
En un pronunciamiento dirigido al país, sostuvo que el título fue conseguido conforme a la ley y cuestionó que se intente “linchar” públicamente a una figura que, según afirmó, ha dedicado años al trabajo social.
“El título es legalmente obtenido. A algunos les gustará, a otros no”, señaló Noboa.
La declaración del mandatario se produce luego de varios días de debate público por la rapidez con la que Valbonesi completó el proceso académico.
La discusión no se concentró únicamente en la legalidad del procedimiento, sino en el cuestionamiento social y ético que despertó entre estudiantes y sectores ciudadanos.
En recorridos realizados en calles y campus universitarios, varios estudiantes expresaron incredulidad frente a los tiempos en que se habría desarrollado el proceso académico, considerando que la misma universidad establece una duración ordinaria de ocho semestres -equivalente a cuatro años- para la carrera.
Erick G., estudiante universitario, consideró que la situación genera una sensación de desigualdad.
“No es posible sacar un título de tercer nivel en tan solo nueve meses. Es súper injusto a comparación de cómo todos nos esforzamos semestre tras semestre”, manifestó.
Una percepción similar expresó Evan B., quien señaló que este tipo de casos terminan afectando el valor simbólico del esfuerzo académico.
A su criterio, procesos acelerados generan cuestionamientos sobre el mérito que implica obtener un título profesional.
Carla N. también mostró su desacuerdo y comparó el caso con la experiencia cotidiana de miles de estudiantes.
“Nosotros nos matamos estudiando muchos años y no vale la pena que una persona en nueve meses obtenga eso”, dijo. Añadió que situaciones como esta terminan alimentando percepciones de desigualdad vinculadas al poder económico.
Las declaraciones de Noboa intentan cerrar la discusión desde el plano político, al insistir en que no existió irregularidad en la obtención del título.
Sin embargo, el cuestionamiento que continúa creciendo entre estudiantes apunta a otro eje: si un proceso puede ser legal y al mismo tiempo dejar dudas sobre igualdad de oportunidades y confianza en el sistema universitario.
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