
El Plan Nacional de Seguridad Ciudadana alerta que los jóvenes concentran la mayoría de víctimas de homicidios y son el principal objetivo de reclutamiento de las bandas criminales.
Ecuador enfrenta una crisis de seguridad sin precedentes que ha puesto en la mira a su recurso más valioso: los jóvenes.
El “Plan Nacional de Seguridad Ciudadana 2026–2029: Ecuador Defiende” revela un panorama desolador, donde la población de entre 12 y 34 años no solo es la principal víctima de la violencia letal, sino también el objetivo prioritario de reclutamiento para las estructuras criminales que buscan asegurar su “continuidad generacional”.
Las estadísticas oficiales de la Policía Nacional integradas en el informe muestran una concentración alarmante de la violencia en los rangos etarios más tempranos. Los grupos de 18 a 34 años concentran, en promedio, más del 57% de las víctimas de homicidios intencionales en el país.
Sin embargo, el dato que ha encendido las alarmas máximas es el incremento exponencial de asesinatos de adolescentes. Entre 2024 y 2025, los homicidios de menores de entre 12 y 17 años crecieron un 44,35%, pasando de 372 a 537 casos anuales.
“La violencia letal no solo se concentra en población relativamente joven, sino que se está desplazando hacia edades cada vez más tempranas. Esto demanda un mayor desarrollo e implementación de políticas integrales de prevención, protección y reducción del reclutamiento que prioricen de manera urgente a la juventud y adolescencia”, indica el Ministerio del Interior en el diagnóstico del plan.
De la exclusión al sicariato
El informe identifica que el reclutamiento no es un evento aleatorio, sino un proceso sistémico que aprovecha las “condiciones de vulnerabilidad social y económica”. Los grupos de delincuencia organizada (GDO) utilizan a niños y adolescentes como “mano de obra”.
Las tareas asignadas a estos menores van desde el microtráfico de droga y la vigilancia territorial (“campaneros”) hasta la extorsión y el sicariato. El atractivo de estas estructuras suele basarse en promesas de éxito rápido frente a la falta de oportunidades legítimas.
Al respecto, el Plan cita la investigación de Barragán Bórquez (2019), quien tras entrevistar a adolescentes en reclusión, identificó que uno de los principales atractivos del crimen organizado es la posibilidad de acceder a una vida de lujos.
“A pesar de su carácter efímero, esta promesa resulta más seductora que la precariedad y la falta de oportunidades que caracterizan sus contextos de origen”.
Uno de los últimos casos se dio el 17 de junio de 2026. Dos menores de edad, de 15 y 16 años, camuflaron sus armas de fuego dentro de un peluche y un ramo de flores para evadir los controles del Aeropuerto José Joaquín de Olmedo, en Guayaquil. En este lugar asesinaron a Carlos Suástegui Villanueva, alias ‘Suástegui’, identificado como un cabecilla de la banda criminal Los Águilas (brazo armado del grupo delictivo Los Choneros).
La narcocultura y el asedio digital
El “Plan Nacional de Seguridad Ciudadana” advierte que la normalización de la violencia se ha infiltrado en el tejido social a través de la denominada narcocultura, que presenta la ilegalidad como una vía de escape a la pobreza.
En este contexto, las redes sociales se han convertido en una herramienta de captación. El informe menciona la advertencia de Unicef que dice: “Las redes sociales y los medios digitales cumplen un rol en la difusión de la violencia de los grupos delictivos y el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes”.
A esto se suma la crisis del núcleo familiar. El Observatorio Ecuatoriano del Crimen Organizado (OECO) resaltó que en contextos familiares, donde se evidencia falta de cuidado y supervisión adecuada, aumenta la probabilidad de que los niños se vean expuestos a dinámicas delictivas.
Sistema penitenciario
La crisis se refleja con crudeza en las cárceles del país. El 43,5% de las personas privadas de libertad (PPL) tiene entre 18 y 30 años, lo que evidencia el “inicio temprano de la carrera delincuencial”, fruto del reclutamiento por parte de los GDO.
Sin un sistema de clasificación técnica eficiente, estos jóvenes suelen sufrir una “contaminación criminológica”, donde las prisiones, en lugar de rehabilitar, terminan funcionando como “nodos de coordinación criminal y reclutamiento”.
Frente a esta “emergencia generacional”, el Estado ecuatoriano emitió en julio de 2025 la “Estrategia para la Prevención y Erradicación del Reclutamiento, Uso y Utilización de Niños, Niñas y Adolescentes”.
El Plan 2026-2029 propone como eje central implementar acciones de prevención integral en territorios críticos para reconstruir el tejido social y proteger a la niñez. Entre las metas se incluye alcanzar a más de 4,5 millones de beneficiarios mediante programas de habilidades socioemocionales y permanencia escolar para 2029.
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