
Cientos de manifestantes bloquearon las vías cercanas a la Capitanía del Puerto de Manta y pidieron información por los pescadores desaparecidos y retenidos.
La tensión, la indignación y el gas lacrimógeno se tomaron las calles aledañas a la Capitanía del Puerto de Manta, la mañana de este viernes 4 de septiembre de 2026.
Cientos de familiares, armadores y pescadores de Manta, Jaramijó, Santa Marianita, El Aromo y Las Piñas se concentraron para exigir respuestas inmediatas ante la oleada de ataques y hundimientos de embarcaciones pesqueras ecuatorianas por parte de fuerzas militares extranjeras.
La indignación popular estalló tras conocerse que, en menos de 24 horas, entre el 2 y el 3 de septiembre, las embarcaciones ‘Conquista 2’ y ‘OM2’ fueron interceptadas y destruidas por la Marina de los Estados Unidos, dejando a cerca de 37 trabajadores del mar en una situación de total vulnerabilidad.
Aunque un comunicado oficial de la Armada del Ecuador emitido, la noche del 3 de septiembre, aseguró que se coordina el retorno a tierra firme de un grupo de 28 pescadores, las familias denuncian inconsistencias en las cifras y una alarmante desprotección estatal.
El clamor de las madres en la calle
Con pancartas que rezaban “Queremos justicia”, “paren las injusticias”, “no más abuso” y “dejen trabajar tranquilos a nuestros pescadores”, las familias cerraron temporalmente las vías de acceso, lo que provocó una fuerte reacción policial con el despliegue de unidades antimotines desde Portoviejo y el uso de gas lacrimógeno para dispersar la protesta.
En medio de los disturbios, el llanto de desesperación de una madre de ocho hijos conmovió a los presentes mientras increpaba a las autoridades y a la fuerza pública.
“Nosotros queremos a nuestros hijos aquí. ¿Por qué hacen esto? Si nosotros somos padres de familia. ¿Qué pasa con el Gobierno?”.
Familias desmienten acusaciones de narcotráfico
El Comando Sur de los Estados Unidos (Southcom) y las fuerzas militares extranjeras han justificado estos abordajes en el Pacífico bajo el argumento de que las naves pesqueras actúan como estaciones flotantes de reabastecimiento para el narcotráfico, vinculada principalmente al grupo Los Choneros.
Mientras que el ministro del Interior, John Reimberg, aseguró que estas acciones son operaciones conjuntas entre Ecuador y EE.UU. y forman parte de una investigación relacionada con embarcaciones utilizadas para facilitar el envío de drogas.
Sin embargo, los familiares rechazan categóricamente que se les tilde de criminales y denuncian que la destrucción sistemática de los barcos mediante explosivos o incendios busca borrar la evidencia de atropellos a los derechos humanos.
Alexandra, familiar de uno de los tripulantes del ‘Conquista 2’, desmintió la narrativa oficial de las fuerzas extranjeras.
“Pienso yo que esto ya está dicho de cosas ilícitas. Yo creo que si ellos hubieran sido personas inteligentes, lo que hubieran hecho era haber abordado el barco y haberlos traído hasta aquí sin necesidad de estarlos quemando. Ellos tenían que traer pruebas y evidencias para que así constara de que están haciendo algo ilícito”.
Esta situación ha sembrado el pánico en las caletas pesqueras de Manabí. Leonardo Alonso, presidente de la Asociación Pesquera Santa Marianita, advirtió sobre las catastróficas consecuencias económicas y psicológicas para el sector.
“El sector pesquero, los pescadores están muy temerosos, no quieren salir y los que se encuentran afuera en alta mar obviamente no quieren regresar porque esto le puede suceder a cualquiera”.
Para los líderes comunitarios de Manta, estos incidentes no son hechos aislados, sino que forman parte de una preocupante pérdida de soberanía nacional y la repetición de un patrón sistemático de abusos que recuerda a casos dolorosos como el de la embarcación ‘Fiorella’, cuyos ocho pescadores cumplen más de siete meses de desaparecidos tras ser acorralados por un avión vinculado a la CIA, en enero pasado.
Eduardo Jurado Santana, presidente de la Junta Cívica de la parroquia Los Esteros, fue enfático en señalar la complicidad estatal y la ilegalidad de las operaciones de la marina estadounidense en el territorio marítimo ecuatoriano.
“Es lamentable que el Estado ecuatoriano, cancillería, Armada no hayan y no presenten la verdadera razón del por qué. Vuelvo a repetir, señores, si hoy viene alguien y te mete un tiro y te dice ‘después voy a revisar tu mochila’, ah, nos equivocamos, señores. Aquí los pescadores necesitan mayor organización. El pescador es el que alimenta al pueblo ecuatoriano y no puede seguir siendo atropellado”.
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