
La Superintendencia de Compañías confirmó que Progen nunca concretó su domiciliación en Ecuador y, por tanto, no estuvo bajo su control. Pese a ello, la empresa estadounidense recibió contratos millonarios para la generación eléctrica.
A solo dos días de que venza el plazo para la presentación del informe final sobre la ruta del dinero en el caso Progen (fijado para el 28 de agosto de 2026), la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional destapó otro vacío legal alarmante.
Durante la comparecencia de este 26 de agosto, la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros reveló que la empresa estadounidense Progen Industries LLC —beneficiaria de millonarios contratos de generación de energía emergente— nunca estuvo bajo el control del Estado ecuatoriano.
Una firma sin domicilio oficial
La comparecencia de Luis Idrovo Murillo, intendente nacional y delegado del superintendente Luis Cabeza Klaere, arrojó luz sobre el estatus real de Progen. Según el registro oficial, el 25 de abril de 2025, Progen presentó una solicitud para autorizar la apertura de una sucursal y domiciliación en Ecuador.
Sin embargo, el trámite fue observado por la Superintendencia en junio de ese año debido a tres faltas graves:
- La falta de certificación de los estatutos sociales de la matriz en Mulberry, Florida (EE. UU.).
- La falta de aceptación expresa del apoderado designado en el país.
- La falta de precisión sobre las actividades específicas que realizaría la sucursal.
Al no subsanarse estas observaciones, el trámite fue archivado. Por ello, al no haberse concretado la sucursal, la Superintendencia confirmó que Progen no es un ente controlado ni regulado en el país.
Esta revelación provocó la inmediata indignación de la asambleísta Ana Herrera, quien cuestionó duramente cómo el Estado, a través de Celec EP, pudo adjudicar y desembolsar millones de dólares de recursos públicos a una entidad extranjera que operaba en un limbo absoluto de control.
Pese a no tener potestad de control sobre Progen, la Superintendencia expuso una radiografía del entorno corporativo bajo la lupa de la Asamblea, dividiendo el requerimiento legislativo en dos bloques de empresas:
Grupo A: las cinco empresa activas
La Superintendencia detalló la estructura de accionistas, administradores históricos y beneficiarios finales de un primer grupo. Entre las mencionadas están:
- Astrobryxa: empresa con un capital de apenas USD 800. Registra como accionistas y beneficiarios finales a José Walter Manrique Suárez y Karla Julieta Saud Calero. Idrovo expuso que la firma reportó transferencias accionarias recientes y ha tenido ocho administradores anteriores.
- Ingeniería y Construcciones S.A. (Inycofyi): posee un capital de USD 150.000. Su actual accionista mayoritario es Fabián Esteban Yar Imbaja y su gerente general es Kristian Guillermo Nieto Hernández.
- Hingelectc: cuenta con un capital de USD 286.000. Sus accionistas son Yeimar Anthony Anthony Mora Morales y Vivian Nathaly Tobar Correa.
El problema radicó en que la Superintendencia no pudo establecer vínculos entre esas empresas y Progen.
Grupo B: empresas extintas
El análisis de un segundo grupo de nueve firmas solicitadas por la Asamblea reveló que ocho ya se encuentran canceladas.
No obstante, a pesar de su desaparición jurídica, el delegado de la Superintendencia aseguró que la cancelación de una empresa no extingue las deudas o pasivos que no hayan sido cubiertos en la liquidación, los cuales pasan a ser responsabilidad de sus últimos accionistas.
En definitiva, el debate en el pleno de la Comisión de Fiscalización no pudo profundizar públicamente en los hallazgos de fraude o desvío de fondos debido a las estrictas limitaciones que impone la Ley de Compañías.
El intendente Idrovo aclaró que, por mandato legal, las acciones de control técnico e informes de auditoría ejecutados por la Superintendencia son de carácter absolutamente reservado. Para evitar la nulidad de los procesos y la violación de la ley, Idrovo solicitó entregar toda la documentación de control por escrito en sobres cerrados y confidenciales.
El presidente de la mesa, Ferdinan Álvarez, aceptó la propuesta y dispuso que los comisionados firmen actas individuales de responsabilidad legal para salvaguardar el sigilo de las carpetas técnicas.
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