
Entre las causas por las que los menores aceptan pertenecer a bandas criminales están la pobreza y la desigualdad social.
Un informe del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado (OECO) revela que uno de cada 10 niños, niñas y adolescentes de entre 12 y 17 años admite formar parte de un grupo criminal en Ecuador.
Para el estudio, la organización realizó 2.948 encuestas, además de grupos focales, entrevistas semiestructuradas y talleres en nueve ciudades consideradas las más violentas del país:
- Manta
- Portoviejo
- Machala
- Babahoyo
- Quevedo
- Esmeraldas
- Santa Elena
- Guayaquil
- Durán
Del total de encuestados, al menos 300 —es decir, el 8,1 %— aceptaron que integran una banda criminal. De este grupo, el 4,1 % son hombres y el 3 %, mujeres.
En ciudades como Esmeraldas (11 %) y Babahoyo (8,9 %) la participación masculina es significativamente mayor. En cuanto a las mujeres, Esmeraldas presenta el porcentaje más alto, con un 7,8 %, seguida por Quevedo, con el 3,3 %.
“Estos resultados indican que la vinculación de menores de edad a grupos criminales tiene mayor prevalencia en Esmeraldas y Babahoyo, lo que resalta la urgencia de priorizar políticas de prevención en dichas localidades”, señala el documento.
Razones de vinculación a grupos criminales
La organización detalló que los menores son atraídos principalmente por los incentivos que reciben al pertenecer a un grupo de delincuencia organizada (GDO), lo que supera la efectividad de la coerción o las amenazas.
“El 22 % destaca, por ejemplo, que los menores se sienten importantes y respetados dentro de estas bandas; seguido de un 11 % que expresa el deseo de abandonar el hogar”, indica el informe.
El documento también menciona que organizaciones como Los Tiguerones y Chone Killers emplean predominantemente la presión grupal y la emulación de conductas para reclutar. En cambio, grupos como Los Lobos y Los Choneros recurren con mayor frecuencia a incentivos económicos como mecanismo de captación.
Principales motivaciones
Entre los factores que influyen en la vinculación de menores a estructuras criminales se identifican:
- Sentido de pertenencia
- Admiración hacia el colectivo
- Protección brindada por la banda
- Precariedad derivada de la pobreza
- Desigualdad social
La organización señaló que la vinculación criminal no puede entenderse únicamente como un fenómeno penal o de seguridad, sino también como un proceso sociocultural y territorial.
Esto implica reconocer que la participación de menores en estructuras criminales responde a trayectorias marcadas por la pobreza, la violencia intrafamiliar, la deserción escolar, la falta de referentes positivos y la normalización de actividades ilícitas.
“Por ello, las estrategias preventivas no deben limitarse a la persecución del reclutador, sino incluir intervenciones integrales que fortalezcan entornos protectores como la familia, la escuela y la comunidad, además de abordar las causas estructurales de la violencia”, señala el informe
Para los grupos criminales, en cambio, una de las principales motivaciones para reclutar a niños, niñas y adolescentes es su instrumentalización debido a la inimputabilidad penal.
Pobreza y falta de acceso a la educación
El Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado remarcó que en ciudades como Quevedo, Babahoyo y Durán se evidencian serios obstáculos para que los niños, niñas y adolescentes continúen con su educación. Entre las principales causas se identifican:
- Falta de recursos económicos
- Cierre de escuelas rurales
- Necesidad de migrar
- Largas distancias para acceder a la educación secundaria
- Violencia en entornos escolares
“En zonas urbano-marginales muchas familias no pueden cubrir los costos educativos”, señala el informe.
Influencia de familiares y conocidos
A nivel general, el 13,6 % de los encuestados reconoce tener familiares vinculados a grupos de delincuencia organizada. En Esmeraldas, este porcentaje asciende al 25,8 %, lo que refleja una mayor normalización del fenómeno.
Además, el 27,6 % afirmó tener conocidos involucrados en bandas criminales.
Por otro lado, el 51,1 % indicó conocer la presencia de grupos criminales en sus barrios, lo que evidencia que cinco de cada 10 adolescentes están expuestos a estas organizaciones.
María José Escobar, gerente senior del programa Comunidades Seguras, señaló que otro de los hallazgos del estudio es que el 33 % de los adolescentes encuestados afirmó que sus pares o amigos los invitaron a formar parte de un grupo de delincuencia organizada, mientras que el 29 % indicó que el contacto se produjo a través de redes sociales.
Dato
Según el Ministerio del Interior, 50 menores de edad fueron asesinados en enero de 2026, lo que representa un incremento del 4,2%, respecto al 2025 donde se registraron 48 homicidios.
En promedio, cada 15 horas, en enero de 2026, un menor fue asesinado en Ecuador.
Diana Davila
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