
Al 3 de marzo de 2026, la Gerencia de Comercialización Nacional de Petroecuador reportó que el aeropuerto Mariscal Sucre dispone de solo 5 días de stock de Jet A1, mientras que el aeropuerto José Joaquín de Olmedo, de Guayaquil, cuenta con apenas 4 días, es decir, hasta este sábado 7 de marzo.
La industria petrolera ecuatoriana enfrenta uno de sus desafíos más críticos tras el siniestro que paralizó el centro refinador más importante del país.
El incendio registrado el 1 de marzo de 2026 en la Unidad Viscorreductora 1 (Sevia 1) de la Refinería Esmeraldas no solo detuvo la producción de derivados, sino que disparó una crisis logística y comercial que obliga al Estado a reprogramar importaciones, suspender exportaciones y lidiar con un inminente colapso en el almacenamiento de crudo.
Ante la magnitud del evento, la María Daniela Conde Cajas, gerente Subrogante de Petroecuador, emitió el 5 de marzo la Resolución Nro. PETRO-PGG-2026-0013-RSL, declarando oficialmente en situación de emergencia a la Refinería de Esmeraldas y sus áreas de influencia.
Esta decisión responde a la necesidad de ejecutar contrataciones urgentes para recuperar la operatividad de una planta que tiene la capacidad instalada para procesar 110.000 barriles diarios de petróleo.
Colapso logístico
La paralización del centro refinador genera un efecto dominó que compromete la capacidad de almacenamiento de crudo del país.
La Jefatura Corporativa de Programación y Coordinación Operativa advierte sobre las consecuencias inmediatas: la Refinería Esmeraldas requería aproximadamente 92.000 barriles por día para su operación, volumen que ahora se acumula sin salida clara.
Según informes técnicos, esta falta de consumo interno provoca una acumulación crítica de crudo oriente en el Terminal Marítimo Balao.
Las proyecciones son alarmantes: si se mantiene la operación actual del Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) de Petroecuador y se cumplen solo los compromisos previos, la “capacidad de almacenamiento del Terminal Balao estaría comprometida a partir del 19 de marzo de 2026”.
Esta saturación obligaría a Petroecuador a programar exportaciones adicionales de crudo oriente de manera urgente para evitar un impacto directo en la producción de los campos petroleros, ya que el almacenamiento en el Terminal Lago Agrio también se vería comprometido.
Incumplimiento de exportaciones y urge importar combustibles
El siniestro no solo afecta lo que entra a la refinería, sino lo que sale de ella hacia los mercados internacionales.
Gerencia de Comercio Internacional identificó un impacto directo en la exportación de Fuel Oil No. 06, producto derivado del procesamiento de residuos pesados en la unidad afectada.
Petroecuador admite que “no se podría cumplir con las cargas programadas para finales del mes de marzo”, afectando específicamente contratos vigentes bajo el Fax de Adjudicación No. 00691-COM-CPC-2025.
Al momento del siniestro, existen cuatro ventanas de exportación pendientes de 190.000 barriles cada una.
Simultáneamente, para evitar el desabastecimiento interno, la estatal petrolera debe acelerar la importación de combustibles.
La reducción de la oferta nacional obliga a actualizar los programas de importación de Naftas RON 80, RON 95, Diésel Premium y Jet A1. El retraso en estas decisiones estratégicas “podría comprometer el abastecimiento de combustibles en los terminales de la zona norte del país”, advierten los departamentos de programación.
Riesgo de desabastecimiento de combustible para avión
Uno de los puntos más sensibles de esta crisis es el suministro de combustible para aviación. Al 3 de marzo de 2026, la Gerencia de Comercialización Nacional reportó que el Aeropuerto Mariscal Sucre (Quito) dispone de solo 5 días de stock de Jet A1, mientras que el Aeropuerto José Joaquín de Olmedo (Guayaquil) cuenta con apenas 4 días.
La falta de producción local pone a los aeropuertos en un “peligro inminente de que las autoridades aeroportuarias declaren la alerta internacional de “Notice to Airmen, Aviso a los aviadores” (NOTAM) por falta de combustible”.
Pese a esta alerta que hace Petroecuador, Luis Galárraga, gerente de Comunicación de Quiport, que administra el aeropueto Mariscal Sucre, señala que “hasta el momento no tenemos ningún problema con el abastecimiento de combustible”.
Radio Pichincha espera una respuesta desde el departamento de Comunicación del Aeropuerto José Joaquín de Olmedo.
Las consecuencias de una declaratoria de este tipo serían devastadoras para la imagen del país, incluyendo suspensiones de vuelos internacionales, incremento de riesgos logísticos para aerolíneas y graves efectos económicos en el turismo y la diplomacia, advierten los informes de Petroecuador.
Paralización de la obra pública
El impacto del incendio llega incluso a las carreteras del país. Refinería Esmeraldas es el único centro operativo que produce asfaltos en Ecuador, y su salida de servicio paralizó los despachos desde el 4 de marzo.
Petroecuador informó oficialmente que “los despachos de asfalto quedarán suspendidos de manera temporal”, estimando una posible normalización recién a finales de mes.
Esta escasez ya golpea a los gobiernos locales. La Alcaldía de Quito reveló que esta situación afecta el cronograma de 71 proyectos viales, incluyendo 13 frentes en ejecución activa. En total, son más de 100 kilómetros de infraestructura vial cuya ejecución se encuentra actualmente suspendida debido a la falta de este insumo crítico.
Restricción de GLP
El suministro de Gas Licuado de Petróleo (GLP) también sufrió restricciones severas. Petroecuador decidió suspender temporalmente el despacho de GLP por autotanque, manteniendo únicamente el suministro a la envasadora GASITO en Esmeraldas con un volumen limitado de 30 toneladas diarias.
Para el resto del país, se dispuso la derivación de la demanda al granel hacia el Terminal Chorrillos, lo que implica mayores distancias y costos logísticos.
La estatal petrolera reconoce que esta medida genera “resistencia de las comercializadoras” y un riesgo real de desabastecimiento en la zona norte debido a la complejidad de la nueva logística.
El reporte de daños técnicos
Los informes de las intendencias de Mantenimiento e Inspección describen un escenario de destrucción técnica masiva. El incendio, provocado por una fuga incontrolable en los sellos de la bomba TV-P2B, generó daños por radiación térmica que excedieron los límites de diseño de los materiales estructurales.
Impactos destacados en la infraestructura:
- Pérdida de señales instrumentales: Los operadores reportan que 344 puntos críticos de control aparecen en condición “NaN” (Not a Number) en el sistema Experion PKS. Esto significa que no existe señal válida para supervisar parámetros críticos, lo que “imposibilita el control automático y la activación adecuada de protecciones”.
- Equipos eléctricos: Ocho motores sufrieron pérdida total por el fuego, mientras que otros 21 equipos presentan cableado de fuerza y control deteriorado.
- Daño estructural y mecánico: Se constató la deflexión mecánica de tuberías de hasta 12 pulgadas a lo largo de 12 metros y la deformación de vigas y plataformas en un área de 110 metros cuadrados.
- Aeroenfriadores no recuperables: Las unidades TV-E9, TV-E7 y TV-E2 se consideran pérdidas totales debido a la destrucción de sus motores, ventiladores y serpentines por la radiación térmica.
La recuperación
La Gerencia de Refinación concluye que los hechos del 1 de marzo constituyen un evento de fuerza mayor y caso fortuito, al ser un suceso imprevisto e irresistible que superó el control de la empresa.
La estatal Petroecuador advierte que “bajo el escenario actual, no es posible operar las unidades operativas que integran Refinería Esmeraldas” hasta que se ejecuten reparaciones integrales y se verifique la integridad mecánica de los sistemas afectados.
Mientras tanto, el país debe enfrentar las consecuencias de este déficit de producción de derivados, que no solo implica pérdidas económicas directas por los daños materiales, sino un impacto fiscal severo derivado del incremento en la factura de importación de combustibles y las posibles multas por el incumplimiento de compromisos internacionales.
Petroecuador calma las aguas
Petroecuador informó – la noche del 5 de marzo de 2026- que la Refinería Esmeraldas retomará sus operaciones de forma progresiva a partir del 16 de marzo de 2026, tras el incendio ocurrido el pasado 1 de marzo en la Unidad Viscorreductora 1.
Mientras tanto, “se garantiza el abastecimiento de combustibles en todo el territorio nacional”, advierte la estatal petrolera.
.gif)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comente