
El documento de Riesgos advierte que el fenómeno aún es una posibilidad, no una certeza científica.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) sustentó la modificación del calendario para las Elecciones Seccionales de 2027 en un informe técnico de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos que, lejos de confirmar la inminencia del fenómeno de El Niño, plantea un escenario de incertidumbre climática basado en probabilidades.
El documento oficial, señala que el sistema climático atraviesa actualmente una transición desde condiciones de La Niña hacia un estado neutral, con una probabilidad creciente de desarrollo de El Niño recién a partir del segundo semestre de 2026.
Es decir, no se trata de un evento en curso ni confirmado, sino de una proyección sujeta a cambios.
De hecho, el propio informe es explícito en su conclusión clave: “la información científica disponible no confirma aún la ocurrencia del fenómeno”.
Un sustento técnico basado en escenarios, no en certezas
El análisis elaborado por la Secretaría de Riesgos recoge proyecciones de organismos internacionales y centros especializados, como la NOAA y el CIIFEN, que coinciden en una tendencia hacia condiciones neutrales del ENOS en los próximos meses, con probabilidades -no certezas- de evolución hacia un evento cálido.
Incluso, el informe detalla que existe cerca de un 55% de probabilidad de condiciones neutras entre mayo y julio de 2026 y alrededor de un 62% de probabilidad de desarrollo de El Niño entre junio y agosto de ese año.
En ese contexto, la advertencia técnica es clara: se trata de un escenario preventivo y probabilístico, no de una confirmación científica que permita anticipar con precisión impactos para 2027.
El punto crítico: decisión política vs. proyección climática
El argumento central del informe no es la certeza del fenómeno, sino la necesidad de mantener medidas de prevención ante un posible escenario adverso.
El documento enfatiza que sus conclusiones son “proyecciones probabilísticas sujetas a actualización permanente” y que su carácter es informativo para la gestión del riesgo.
Sin embargo, el CNE utilizó este mismo insumo como base para adelantar las elecciones a noviembre de 2026, bajo el argumento de evitar interferencias con un eventual evento climático en 2027.
Ahí surge la principal contradicción:
- El informe habla de posibilidad y monitoreo constante.
- La decisión electoral asume un escenario casi dado.
- Además, el documento sitúa las probabilidades del fenómeno en la segunda mitad de 2026, pero el CNE resolvió mover las elecciones a noviembre de ese año.
Riesgo real vs. interpretación institucional
El documento también reconoce que el país enfrenta actualmente una temporada lluviosa intensa, con más de 1.600 eventos adversos registrados en lo que va de 2026, lo que evidencia una alta vulnerabilidad estructural.
No obstante, ese contexto responde a condiciones climáticas actuales y no necesariamente a un evento consolidado de El Niño para el periodo electoral.
El uso de un informe técnico que no confirma el fenómeno, sino que plantea escenarios de probabilidad, abre el debate sobre la proporcionalidad de la medida adoptada por el CNE.
Mientras el documento recomienda fortalecer el monitoreo y la preparación institucional, la autoridad electoral optó por una decisión de alto impacto político y jurídico: modificar el calendario de elecciones.
La discusión queda abierta: ¿se trató de una medida preventiva legítima o de una interpretación forzada de un informe que, en esencia, advierte incertidumbre?
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