
Los encargados de la cartera de Salud por lo general, antes de asumir el cargo, eran gerentes de hospitales y clínicas. Juan Carlos Aveiga no es la excepción.
La designación de Juan Carlos Aveiga Parra como ministro de Salud confirma que, para el actual Presidente, esta cartera debe estar en manos de altos gerentes de clínicas privadas.
La visión empresarial, un eje constante en los nombramientos de Noboa, podría haber provocado una rotación superior a la de otras carteras.
Los últimos siete ministros que pasaron por ese despacho permanecieron en el cargo un promedio de apenas casi cuatro meses.
El funcionario que más tiempo resistió fue Manuel Antonio Naranjo, quien estuvo 233 días en el puesto entre junio de 2024 y febrero de 2025.
Se trata de una cartera “caliente” en la que pronto saltan a la vista las relaciones con exproveedores del Estado.
Juan Carlos Aveiga Parra proviene de la dirección médica del Hospital Alcívar, una casa de salud a la que fue trasladado el alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, para una intervención quirúrgica.
El ministro del Interior, John Reimberg, sostuvo que Alvarez no se quiso operar, a pesar de que el alcalde claramente no había dado su autorización.
Por su parte, el abogado Jaime Chuchuca informó en sus redes sociales que, horas antes de ser nombrado ministro, Aveiga se “deshizo” de sus acciones para poder asumir el cargo.
Según la Ley Orgánica de Servicio Público (LOSEP) en concordancia con la Constitución de la República, un proveedor vigente del Estado no puede ser funcionario público y, menos aún, ministro.
Asimismo, la Ley Orgánica del Sistema Nacional de Contratación Pública establece, en su artículo 62, esta inhabilidad para las “máximas autoridades de las entidades contratantes, ministros (…) dignatarios, funcionarios y servidores públicos”.
Aveiga no es el primero; los casos de Manuel Antonio Naranjo, Franklin Encalada y Édgar Lama coinciden en ese punto.
Cirujanos y empresarios
El primer ministro de la administración de Daniel Noboa fue Franklin Encalada, quien desde 2008 formaba parte del staff de médicos del Hospital Clínica San Francisco de Guayaquil, actividad que alternaba con la docencia.
Manuel Antonio Naranjo, el segundo ministro, representa quizás el caso más corporativo junto al de Lama. Su carrera ha estado volcada por completo a la gerencia hospitalaria privada: fue gerente general de Hospifuturo S.A. (Axxis Hospital), gerente fundador de Axxis Materno Infantil y presidente de firmas como Medirecreo, entre otros cargos.
Por su parte, Jimmy Martin construyó su trayectoria en el sector privado y fundacional. Fue jefe de Investigación Hospitalaria de la Junta de Beneficencia de Guayaquil.
En tanto, Édgar Lama asumió el cargo tras haber sido asambleísta suplente y director del IESS. Lama enfrentó una glosa de USD 3.75 millones emitida por la Contraloría General del Estado contra el IESS por pagos indebidos a las empresas Teoton y Alboteoton, vinculadas con su familia.
De los ocho ministros nombrados, solo Jaime Bernabé y Juan Bernardo Sánchez no tenían un perfil privado, pues ambos provenían del sector público. En cambio, María José Pinto llegó desde el sector empresarial y textil.
El encargo político, fruto de la derrota electoral de noviembre de 2025, simplemente no funcionó; basta recordar su ofrecimiento de solucionar el desabastecimiento de medicinas para agosto de 2026.
A pocos días antes de arrancar ese mes clave, su promesa se convirtió en uno de más de tantos ofrecimientos vacíos.
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